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El auge de los entrenamientos al aire libre: qué esperar
Los habitantes de Santiago se vuelcan hacia sesiones grupales estructuradas en los parques de la ciudad, mientras las agendas de invierno se llenan de ejercicios matutinos y circuitos de entrenamiento.
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Más de 1.200 vecinos se inscribieron en programas de entrenamiento funcional al aire libre en Santiago durante el primer semestre de 2026, y los organizadores reportan clases con cupos completos en varios parques de la ciudad desde comienzos de julio.
El aumento se explica, en parte, por el alza en las tarifas de los gimnasios privados, que hoy promedian los 45.000 pesos mensuales, y por la búsqueda de rutinas fijas que se adapten a los horarios laborales en comunas como Providencia y Las Condes.
Dónde se realizan las sesiones en la ciudad
Los grupos se reúnen en el Cerro San Cristóbal los martes y jueves a las 7 de la mañana, aprovechando los senderos inferiores cercanos a la estación del funicular para realizar subidas a trote y circuitos con el propio peso corporal. Otro grupo funciona en los caminos del Parque Forestal los lunes, miércoles y viernes, partiendo desde la entrada por Avenida Vicuña Mackenna y avanzando hacia la ribera del río para ejercicios con bandas elásticas y trabajos en parejas.
También hay programas en Bellavista los sábados por la mañana, cerca del Museo Pablo Neruda, con una convocatoria que incluye a ciclistas que combinan la clase con un recorrido por la ciclovía del río Mapocho antes de acercarse a las ferias del sector a buscar algo para comer tras el entrenamiento.
Formato habitual y costos
Cada clase de 45 minutos tiene un valor de 12.000 pesos en modalidad de sesión suelta, o 40.000 pesos por un pack de cuatro sesiones, con pagos gestionados a través de aplicaciones locales que también registran la asistencia. Las sesiones comienzan con cinco minutos de trote de calentamiento, continúan con estaciones cronometradas que rotan cada 90 segundos —incluyendo flexiones, sentadillas y sprints cortos— y finalizan con un tramo de elongación.
Los participantes deben traer su propia botella de agua y colchoneta, aunque algunos grupos facilitan bandas elásticas de uso compartido. Las clases tienen un límite de 25 personas para que los instructores puedan corregir la técnica en el momento.
Quienes se acerquen por primera vez a este formato pueden llegar 15 minutos antes, ya sea en el Cerro San Cristóbal o en el Parque Forestal, para conversar con el instructor principal sobre adaptaciones en caso de molestias en rodillas o espalda. La mayoría de los programas se extienden hasta agosto, y el próximo bloque de fechas se publica cada viernes en los paneles informativos de los parques y en los sitios web de los centros deportivos.